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domingo, 28 de febrero de 2016

MEJORANDO EL CALENTAMIENTO DE NUESTROS CABALLOS

La base del inicio de cualquier trabajo que se le pida al caballo reside fundamentalmente en un correcto y metódico calentamiento muscular y este calentamiento se ha de realizar por etapas.

Este calentamiento va a tener una influencia directa sobre la intensidad del trabajo posterior, las condiciones medioambientales, el grado de preparación del caballo y de su condición cardiovascular y unos objetivos a conseguir que debemos predeterminar, al igual que lo hace un deportista humano.
Considerando al caballo un atleta, el primer efecto que conseguiremos con un buen calentamiento es el incremento de la circulación sanguínea en la musculatura en general y en particular en las extremidades que es donde hay menos vasos sanguíneos y las partes más alejadas del corazón, por lo que hay que tenerlas muy en cuenta y serán el referente en cuanto al tiempo de pre-calentamiento.
Estos ejercicios de calentamiento pata cualquier caballo, independientemente de la disciplina que se practique, deben estar basados en los ejercicios de equitación avanzada.



1.- En primer lugar, y si el tiempo nos lo permite, deberíamos empezar con una sesión de 10 minutos a pie a tierra de reata, para dejar que el caballo se mueva libremente al paso.
2.- Una vez montados, iniciamos la sesión de calentamiento de unos 25 a 30 minutos al paso con las riendas en banda, lo que mejorará la circulación sanguínea de las extremidades, teniendo como resultado que el caballo será capaz de adaptarse mejor al terreno antes de iniciar cualquier aire.
3.- También la utilización de caminadores son una buena herramienta para preparar el caballo en este aspecto, ya que, entre otras cosas, aumenta la secreción de estamina, que es una sustancia que genera el propio animal y que le permite poder soportar períodos de ejercicio físico.
4.- Seguimos, dentro del tiempo marcado, el trabajo al paso con riendas largas y suave contacto en la mano, acompañado de la posición del cuello y cabeza largos y hacia abajo, que nos ayudará al mismo tiempo a fortalecer la musculatura dorsal.
5.- Pasado este período de tiempo que siempre deberíamos respetar, iniciamos el trabajo al trote cadenciado y en rectitud y casi sin presión sobre la embocadura. Este trote es excelente para la tonificar la musculatura, además de dar extensión al cuello para proyectarlo hacia delante.
6.- En esta fase trabajaremos los cambios de ritmo y las medias paradas, de manera que también estaremos mejorando la elasticidad de su columna vertebral, muy importante antes de acometer figuras que exijan un mayor esfuerzo de esta estructura. Además nos servirá de efecto contracción-descontracción como si de un muelle se tratase, para poderlo llevarlo mejor en la mano " a posteriori", ya que, como sabemos, todas las ayudas desembocan en su mandíbula. consiguiendo también mejorar la acción en su tercio posterior.
7.- Iniciamos círculos al mismo aire de 20 mts de diámetro y figuras como vueltas inversas y directas. La ejecución de los círculos se irá reduciendo a menores e incluso de grande a pequeño en figuras concéntricas lo que va a incrementar la elasticidad de la musculatura en genera, y en particular la de la columna vertebral cuando esta adquiera la forma de arco de bóveda.
8.- Una vez realizados estos ejercicios de unos 15 min. de duración pasaremos al galope cadenciado y en rectitud, de manera que el caballo avance resbalando en sus posteriores debajo de su masa.
9.- Practicamos los ejercicios en círculos al igual que habíamos hecho en el trote.
10.- Recomendamos en esta fase del calentamiento los cambios de aire galope-trote-galope que trabajarán la musculatura dorsal y mantendrán más atento al caballo y la atención a las ayudas.
11.- Todo este trabajo se ha de realizar a unos 2/3 de la capacidad física de nuestro caballo, es decir, de una manera relajada y simétrica.

Si nos ponemos como norma este trabajo de pre-calentamiento conseguiremos los objetivos de optimizar la flexibilidad y la elasticidad y eliminaremos en trabajos posteriores que requieran mayores esfuerzos posibles resistencias.
Una vez establecida la armonía y el calentamiento muscular en los tres aires, pasaremos a los ejercicios preparatorios para afrontar las diferentes modalidades ecuestres, incidiendo siempre en la flexibilización del eje cuello-cabeza y la descontacción de la mandíbula, todo ello con la búsqueda constante de la impulsión.

Además esta fase de calentamiento aportará una mayor cantidad de oxígeno al organismo del animal, favoreciendo la capacidad contráctil de músculos y articulaciones, aumentará progresivamente la concentración del caballo, actuará como un preventivo eficaz contra las lesiones y combatiremos la fatiga muscular.

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