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jueves, 3 de diciembre de 2015

EL MODELO Y LOS AIRES

ADAPTACIÓN DEL MODELO A LOS AIRES

Todo caballo tiene un exterior cuyo conjunto y partes presuponen unas cualidades o defectos que sólo confirmará la experiencia. 

Por revelador que sea, el exterior no cuenta por sí solo y la herencia genética, la sangre sobre todo, los cuidados recibidos, la alimentación durante su juventud, el clima, la adpatación a éste del animal, su moral, su doma, la dosificación del trabajo intervienen en la naturaleza y la puesta en acción de sus medios.
La finalidad perseguida con el sujeto dado será la de obtener el mayor rendimiento a costa del menor esfuerzo, lo cual no se conseguirá más que en la medida de la adaptación todo lo perfecta posible del modelo de trabajo que se le exige, Es decir, no se enganchará a un caballo de carreras, lo mismo que no cabrá esperar ver a un percherón distinguirse en un steeple-chase.



De una manera deliberadamente menos simplista, se oponen los caballo rápidos y ligeros de extensa contracción a los pesados y potentes de contracción intensa. Entre estos dos extremos hay otros caballos de aptitudes mixtas que sirven tanto para el tiro como para el caballo de deporte. Para limitarnos a éste último, el galopador, el trotador, el caballo de salto o el caballo de escuela, habrán de responder a unas conformaciones tipo, que sin ser absolutamente exclusivas de otras utilizaciones, las predispondrán más a aquellas para las que parece haberles dado la naturaleza.
Además, las aptitudes naturales para un empleo dado facilitarán mucho la doma correspondiente ya que hacen más fácil el cumplimiento de un trabajo determinado.
A priori, el equilibrio de un caballo "cuesta arriba" le designa más para los aires aprendidos en el trabajo de escuela que para la carrera y los aires rasantes. Por el contrario, un buen canter (medio galope), fatiga menos al galopador que una sesión de trabajo en pista con aires cortos e impulsados.

El modelo debe tener unas particularidades que le destinen al empleo para el que está destinado. Esto tendrá como consecuencia que el criterio de utilidad sea también el de la belleza, punto poco tenido en cuenta en muchas competiciones.




No siendo perfecto ningún sujeto, la apreciación del bello modelo reside en el sentido -difícil de adquirir- de las proporciones  y de las compensaciones, que residen en saber discernir el defecto y si tal defecto puede ser sustituido por tal cualidad, siempre enfocado a un empleo determinado. revelando también el exterior, la manera en la que el caballo emplea o distribuye su peso en la acción, nacerán del equilibrio y la regularidad de los aires y de la facilidad de la monta.

Como estamos tratando de caballos de deporte en este espacio divulgativo, deberemos entonces buscar preferentemente las cualidades que caractericen al galopador, la longitud de los radios óseos, espaldas largas y musculadas, la abertura de los ángulos articulares, el temple de los tejidos, de los miembros y de las articulaciones, la complexión del tórax, la potencia de los miembros posteriores, los buenos aplomos, y , naturalmente, la sangre de la que se desprenderá la energía de las acciones.






Para el caballo de deporte y la dedicación de éste a un determinado trabajo, es esencial tener en cuenta la estatura y el peso del jinete. Por lo que un caballo destinado a deporte o a monta debe tener la corpulencia necesaria, potencia y resistencia requeridas para cada trabajo y peso. También es muy importante que tenga un buen "pie" , habilidad y amplitud.
Es evidente que todos los caballo deben ensillarse con facilidad. Un cruz prolongada hacia atrás favorece la colocación de la silla lejos de los codillos, en el caballo de salto una grupa ancha, el ángulo interno del ilión por encima del riñón (joroba de salto) fuertemente musculado y bien soldado, garantiza la solidez de los posteriores.
Para todos los tipos de caballos de deporte es indispensable que tegan una buena "moral". Además la impulsión, el gesto y la sumisión deben unirse a la herencia genética y al buen carácter.
Así podemos observar que la provervial suavidad de los caballos lipizanos de la Escuela Española de Viena y su obediencia son herencia de sus antepasados andaluces y de los que conservan todavía su porte.
Incluso en el caballo de paseo, se ha aplicado la adapatación del modelo a su empleo. Y, sin embargo, no exige características bien definidas, salvo los buenos aires. En realidad cualquier caballo puede servir para esta finalidad siempre y cuando no exista desporporción entre su jinete y él.

Este artículo es un ejemplo del interés que debe haber en adoptar para una utilización dada del caballo de deporte siguiendo las características que le hacen más idóneo para su empleo


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